Cuando un salario no llega, el tiempo se vuelve denso. He visto a trabajadores aguantar meses aguardando un ingreso que no aparece, confiando en promesas verbalizadas en pasillos o en mensajes sueltos de WhatsApp. En Sevilla, con su tejido de pequeñas y medianas empresas, hostelería, comercio y construcción, los retrasos y los impagos no son anecdóticos. La buena noticia es que la ley ofrece herramientas eficaces y los plazos, si bien cortos, dan margen si se actúa con cabeza. La figura del letrado laboral en Sevilla marca la diferencia, no solo para demandar, asimismo para ordenar pruebas, calcular cantidades y evitar errores que pueden salir caros.
Qué se considera salario y qué puedes reclamar
No basta con decir “me deben dinero”. Es conveniente distinguir conceptos, pues no todos tienen exactamente la misma prescripción ni exactamente las mismas consecuencias. Charlamos de salario cuando hay una contraprestación por el trabajo: salario base, pluses del convenio, complementos personales, pagas extra, nocturnidad, festivos, comisiones devengadas, horas extraordinarias acreditadas, plus de transporte si lo pacta el acuerdo, dietas fijas con naturaleza salarial y variables ligados a objetivos cuando aparecen en nómina.
Hay conceptos extrasalariales que, por su naturaleza compensatoria, se tratan diferente. Un ejemplo frecuente: los regímenes de viaje o los gastos reembolsables. Pueden ser parte de la reclamación si están pactados y no se han pagado, mas no producen exactamente los mismos recargos en Seguridad Social ni el mismo interés de demora.
Un matiz relevante en Sevilla: muchos convenios provinciales, en especial en hostelería y comercio, regulan pluses específicos, como quebranto de moneda o incentivos por ventas. Si la empresa no los abona, no es un “detalle” opcional, es un impago salarial. Un letrado laboralista Sevilla con práctica diaria en juzgados locales maneja estos matices de memoria, y esa familiaridad acorta tiempos.
Plazos: el reloj empieza antes de lo que parece
La regla general es clara: la acción para reclamar salarios prescribe al año desde el instante en que pueden demandarse. Si te deben la nómina de agosto de 2025, tienes hasta finales de agosto de dos mil veintiseis para demandar ese mes, no más. Cuando hay múltiples impagos en cadena, el primer mes no pagado es el primero que “caduca”. Por eso, dejar pasar seis o 7 meses sin reclamar puede costarte dos o 3 nóminas enteras, si bien a nivel práctico la situación sea exactamente la misma para el trabajador.
Las horas extra, su registro y control tienen su campo de minas. Si no hay registro horario o el sistema de fichaje es laxo, la prueba se vuelve más compleja, no imposible. En la práctica, atrapas de turnos, correos de responsables, cuadrantes firmados o tickets de caja cerrados a horas tardías asisten. Un letrado laboral Sevilla que trabaja con hostelería o retail acostumbra a pedir todo eso desde el primer encuentro, con orden.
Si además se ha extinguido el contrato, se aúnan plazos distintos. El finiquito y las cantidades líquidas exigibles al finalizar la relación se reclaman en un año. Para impugnar el despido, el plazo es de veinte días hábiles, una urgencia que conviene no entremezclar con la reclamación pura de cantidades salvo estrategia definida.
Primer movimiento: charlar, mas dejando rastro
Cuesta menos de lo que parece redactar un correo sereno que condense el inconveniente. Un aviso bien planteado no es una amenaza, es una convidación a cumplir. He visto pagar de la noche a la mañana, solo por mandar un correo con un resumen de nóminas impagadas y una fecha límite razonable. Ese mensaje puede ser decisivo si el reparto de costos se discute frente al juez.

Un esquema que funciona: aclarar meses impagados, cuantía neta y bárbara, adjuntar nóminas o justificantes y ofrecer una vía de solución, por servirnos de un ejemplo, un plan de pagos de tres tramos en treinta, sesenta y noventa días. Si aceptas fraccionamiento, pide que se documente en un pacto firmado, con datas y consecuencias en el caso de incumplimiento. Y si no contesta absolutamente nadie o las promesas vuelan, no prolongues la espera.
La vía formal: papeleta de conciliación en el CMAC
Antes de ir a juicio hay que pasar por conciliación administrativa, el conocido CMAC en Andalucía. La papeleta no solo “abre” el expediente, asimismo interrumpe la prescripción del año, así que gana tiempo. En Sevilla la citación a conciliación acostumbra a salir en plazos razonables, a veces en tres o 4 semanas, aunque depende de la carga del servicio.
Aquí se aprecia la mano de un despacho abogado laboral habituado a redactar papeletas claras. Un relato breve, con fechas, acuerdo aplicable, conceptos, cuantías y documentación adjunta, facilita que la compañía entienda el alcance real del problema. Muchas aceptan un pago parcial o un calendario concreto para eludir la demanda. Si hay acuerdo, se recoge en acta fuertemente ejecutiva; si no, se abre la puerta al juzgado de lo social.
Un detalle práctico: la papeleta debe ir bien https://codygxjs664.tearosediner.net/como-un-letrado-laboralista-puede-convertir-la-gestion-de-recursos-humanos-en-tu-negocio dirigida. Un error en la denominación social o el CIF, muy frecuente cuando el trabajador solo conoce el nombre comercial, complica notificaciones y retrasa el proceso. El abogado laboral en Sevilla solicita con frecuencia la vida laboral para revisar el código de cuenta de cotización y anudar la compañía adecuada.
Qué aportar y cómo ordenarlo
Entrar a conciliación o a juicio con papeles sueltos aumenta la incertidumbre. Lo idóneo es un dossier limpio. No se trata de abrumar, sino más bien de probar cada concepto con un documento.
- Contrato de trabajo, anexos y convenios aplicables, con vigencia y categorías. Nóminas de los meses en enfrentamiento y de meses anteriores, para probar la pauta. Justificantes bancarios, especialmente si hubo pagos parciales, valen mucho. Comunicaciones internas: correos pidiendo el pago, contestaciones, avisos de retrasos. Cuadrantes, unas partes de horas, slips de caja, hojas de senda, lo que sostenga horas o comisiones.
No hace falta presentar veinte mails si uno lo resume todo. La economía de prueba favorece. Un letrado laboralista Sevilla profesional depura, indexa y numera. Los juzgados lo agradecen y, si bien no lo digan, influye en de qué manera se recibe el caso.
Cálculo de cantidades: el arte de sumar bien
Reclamar no es solo decir “debéis X”. Hay que llegar a un número sustentable. Empezamos por la base: sueldos devengados y no pagados, más pagas excepcionales proporcionales si están prorrateadas o pendientes, más complementos variables devengados. Si el convenio prevé interés de demora o cláusulas de mora salariales, se aplican. Por defecto, el interés legal del dinero puede demandarse desde el momento en que cada mensualidad fue exigible.
Cuando hay comisiones, se demanda lo generado y no pagado, si bien el usuario abone después a la compañía. Las bases están en el contrato o en la política comercial. He visto que, en tiendas de telefonía y franquicias, el variable se liquidaba dos o tres meses tarde y con ajustes opacos. En estos casos, el acceso a informes de ventas resulta clave. Si la compañía opone “se revisa al cierre trimestral”, se cruza con el histórico y con lo que diga el acuerdo.
Horas extra y nocturnidad requieren precisión. No basta con afirmar “hice muchas”. Se computan, se ratean y se compensa conforme el acuerdo de Sevilla que toque. En construcción, por poner un ejemplo, es diferente la lógica que en hostelería. Un buen abogado laboral Sevilla sabe cuánto vale una hora nocturna en el acuerdo provincial de hostelería, y cuánto en comercio textil, y no improvisa.
¿Negociar o demandar?
A veces, la compañía desea pagar pero no puede de golpe. Otras, se atrinchera. Hay señales. Si en conciliación la empresa reconoce la deuda y ofrece calendario con garantías razonables, la negociación tiene sentido. Pide que el acta prevea ejecución directa en caso de impago de cualquiera de los vencimientos y, si hace falta, un aval o retención de maquinaria o stock si la relación lo deja. Si solo hay buenas palabras, no alargues más allá de dos o 3 semanas.
He visto pactos sólidos con pagos en tres plazos, uno el día 5 de cada mes, que funcionaron por el hecho de que se anclaron a flujo real. Y también he visto promesas de “cuando cobre la subvención” que no vieron la luz. La experiencia local del abogado laboralista Sevilla ayuda a leer entre líneas. Si el empresario está en ERE, en concurso o con embargos abiertos, el margen de maniobra cambia y es conveniente pasar a la demanda lo antes posible para ocupar mejor posición en la cola de cobros.
La demanda en el juzgado de lo social
Si la conciliación acaba sin avenencia, se presenta demanda. La presentación telemática desde un despacho letrado laboral agiliza trámites y deja anexar la prueba ordenada. Para cantidades puras, el procedimiento es verbal y suele fijarse vista en unos meses, en dependencia del juzgado. En Sevilla capital, he visto señalamientos a cuatro o 5 meses vista, a veces menos si el tema es fácil y la agenda lo permite.
La sentencia reconoce cantidad líquida. Si la compañía no paga de forma voluntaria, se ejecuta. Acá es donde un auto de ejecución veloz, con embargo de cuentas o de créditos de clientes, logra lo que no logró la negociación. En empresas con actividad, un embargo bien dirigido da resultado. En compañías zombie, no hay milagros, aunque quedan vías adicionales si hay indicios de fraude.
El SMAC no es lo único: FOGASA y concurso de acreedores
No todas y cada una de las deudas salariales terminan cobradas del empresario. El Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) cubre límites concretos: salarios pendientes con encuentre de días y cuantías, e indemnizaciones por despido con límites conocidos. En términos prácticos, si la compañía es insolvente o entra en concurso, la reclamación se reconduce a la vía colectiva del concurso, y FOGASA puede entrar a pagar parte.
Ahí el criterio del abogado laboral en Sevilla vuelve a contar. La estrategia puede pasar por conseguir sentencia cuanto antes para pedir el pago a FOGASA, o por amontonar la reclamación al accidente concursal. Los tiempos no son iguales, y la ansiedad por cobrar choca con la mecánica del juzgado mercantil.
Casos habituales en Sevilla y pequeñas lecciones
En obras de reforma y mantenimiento, las subcontratas acumulan retrasos cuando la primordial paga tarde. El obrero de a pie padece el último eslabón. La lección: identificar la cadena. En ocasiones puedes dirigir la reclamación solidariamente, si hay cesión ilegal o si el acuerdo lo prevé.
En hostelería de temporada, los retrasos se acumulan al final del verano. Octubre es el mes de la papeleta de conciliación. No esperes a diciembre, varios meses se van a ir al limbo por prescripción. Tener a mano cuadrantes y mensajes con cambios de turno evita debates cuando la memoria flaquea.
En comercio con variable, la discusión va de comisiones. Documenta objetivos, partes de venta y cancelaciones. He visto demandas ganadas con tres atrapas bien elegidas y dos testificales de compañeros que sabían de qué forma se repartía la caja.
En start-ups o empresas pequeñas con financiación irregular, el plan de pagos funciona si se ata a eventos de caja verificables, por ejemplo, “primer pago el día de cobro del cliente del servicio X” con copia de la factura y compromiso de remitir el justificante. Si el acontecimiento no tiene data cierta, el plan vale poco.
Costes, honorarios y expectativas
No es extraño que el trabajador entre al despacho preocupado por costes. Un despacho abogado laboral decente explica desde el comienzo honorarios y escenarios. Hay fórmulas de cuota litis, mixtas o cerradas. En reclamaciones de cantidades, la seriedad se aprecia en que se calcula el “neto al bolsillo” después de impuestos y costas potenciales, no un número vacío.
En cuanto a expectativas, huye de promesas altilocuentes. Las sentencias se ganan con prueba y criterio, no con oraciones altisonantes. Recuerdo un caso de tres meses impagados y 180 horas extra mal pagadas. El cliente del servicio esperaba 7.000 euros. Ordenamos prueba, afinamos pericial de registros y acordamos en conciliación por 5.600, pagos en dos meses, con acta ejecutiva. Fue menos de lo soñado, más de lo que habría cobrado esperando.
Errores que encarecen el camino
El primero, dejar pasar el tiempo. La prescripción muerde sin avisar. El segundo, firmar recibís de nóminas como “cobradas” cuando no se ha ingresado el dinero por miedo a perder el uso. Si te presionan, haz constar “no cobrada” o “pendiente de abono”. El tercero, entrar al juzgado con una reclamación inflada, mal calculada, que desgasta credibilidad. Mejor demandar lo que puedes probar y, si aparecen más datos, ampliar en su instante.
Otro fallo es no identificar bien al empleador real, común en grupos de empresas. Si demandas a la sociedad equivocada, el procedimiento se alarga. El abogado laboralista Sevilla que ve a diario sociedades con marcas afines solicita vida laboral, contrato y convenios para encuadrar bien al demandado.

Cuándo compensa ir de la mano de un abogado
Hay casos sencillos: una nómina impagada y nóminas precedentes claras, sin variables. Aun así, la papeleta debe interrumpir la prescripción y el cálculo debe afinarse. Mas cuando aparece variable, horas o pagas, la balanza se inclina cara el acompañamiento profesional. Un letrado laboral en Sevilla suma 3 cosas que no se aprenden en una tarde: conocimiento del acuerdo local, práctica de prueba y olfato para advertir insolvencias o prácticas evasivas.
Además, un buen profesional ahorra desgaste. Saber cuándo plantar cara y cuándo cerrar un pacto pragmático es una parte del oficio. No se trata de litigar por litigar, se trata de cobrar.
Guía breve de actuación
- Reúne documentos básicos: contrato, nóminas, justificantes bancarios y comunicaciones. Calcula un rango razonable de deuda y anótalo con fechas específicas. Envía un requerimiento escrito con propuesta de pago y plazo. Presenta papeleta de conciliación en el CMAC para interrumpir plazos si no hay contestación. Acompaña la conciliación con una estrategia clara: pacto ejecutable o demanda.
Un cierre con realismo
Reclamar sueldos en Sevilla no es una aventura si el camino se traza bien. Hay despachos que conocen los ritmos del CMAC, el criterio de los juzgados de lo social y los detalles de los convenios provinciales. Cuando un trabajador entra con un sobre de nóminas y un gesto de cansancio, lo primero es poner orden, lo segundo marcar tiempos, lo tercero elegir la vía. A veces se resuelve con un correo y un acta de conciliación; otras hay que ir a sentencia y ejecutar. Lo que no resulta conveniente es resignarse.

Si estás en esa situación, no aguardes a que el mes que viene “seguro que pagan”. El calendario corre en contra tuya. Busca un letrado laboral Sevilla con experiencia, lleva los papeles, sé preciso con las fechas y conserva la serenidad. La ley ampara y, con procedimiento, los resultados llegan.
Ramos Abogado Laboralista Sevilla
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